SOBRE MÍ

Soy Susana Rodríguez Gacio, triatleta paralímpica de Vigo (Galicia). Nací en 1988 en el seno de una familia sin ninguna tradición deportiva pero pronto comprendí que el deporte podría ser una gran herramienta para mi desarrollo como persona. Tengo una deficiencia visual grave debido al albinismo, una condición genética que afecta a una de cada 17.000 personas de media y que da lugar a la falta de pigmento en pelo, piel y ojos. Para mí esto no es un obstáculo sino una cualidad más y una razón para a pesar de ello luchar con fuerza por alcanzar todos mis sueños.

De pequeña
De pequeña, en el parque del Castro

Con cuatro años aprendí a nadar en una piscina cercana a nuestro domicilio en Vigo, con ocho jugaba ya en la terraza de casa junto a mi hermana a que competíamos en los JJOO… con diez participé en mi primer campeonato de atletismo adaptado donde gané mis dos primeras medallas (un oro en 800m y un bronce en 60m)… Allí descubrí que existían los Juegos Paralímpicos y desde entonces me propuse, de mayor, poder acudir a uno de esos eventos. Posteriormente pasé unos años compitiendo en natación para volver a lo que más me gustaba que era correr y saltar. En 2008 conseguí la mínima para participar en los 100m lisos en los JJPP de Pekin, pero llegó la gran decepción: siete deportistas con marca para acudir y seis plazas para España. Me tocó verlo desde casa…

Vinieron después dos años en los que apenas practiqué nada de deporte pero que me sirvieron para disfrutar en Pontevedra del día a día como estudiante de Fisioterapia, para viajar y para tomar una de las mejores decisiones de mi vida que fue trasladarme a Santiago para empezar la Licenciatura en Medicina liberada de las obligaciones de los entrenamientos.

Cursando el 2º cuatrimestre de mi primer año en Medicina en febrero de 2010, de casualidad, encontré el paraduatlón y me propuse como reto terminar una de esas carreras que consistía en 5 km de carrera, 20 km de tándem y otros 2.5 km de carrera a pie. Fue en Gijón donde conocí ese mundo nuevo que me enganchó definitivamente y poco a poco me fue llevando a mejorar para, cada vez, lograr algo más grande.

Ese mismo año en diciembre se confirmo que el triatlón sería deporte paralímpico en Rio 2016 y desde entonces todo giró en torno a lograr estar presente en la cita de Brasil. Llegó el trabajo de entrenar cada vez más duro, de adaptarse a todas las circunstancias que se iban presentando como los múltiples cambios de reglamento que cada temporada nos sorprendían, de competir con un duro sistema de ranking por puntos sin apenas ayudas, de viajar con una enorme caja de cartón, de invertir mis ahorros en comprar un tándem y pronto otro nuevo hecho a medida… Pasado un tiempo, por fin se unieron al proyecto diferentes patrocinadores y colaboradores que, junto a mi familia, mi entrenador y mis guías hicieron que finalmente pudiese estar en el pontón de salida en Copacabana.

Villa Paralímpica
En la Villa Paralímpica

La experiencia de Rio 2016 fue impresionante y nada más aterrizar al volver empecé a pensar que lo siguiente que me gustaría hacer es estar en Tokyo 2020 y quién sabe si conseguir allí esa ansiada medalla, la única que me falta. Consciente de que será difícil, pues ahora mi prioridad es mi trabajo como Médico Residente en el Servicio de Rehabilitación del Complejo Hospitalario universitario de Santiago, ¡poco a poco voy construyendo el camino hacia Japón! Si queréis acompañarme en este viaje, podéis hacerlo a través de esta nueva página.